Sobre el desafiante camino hacia la sostenibilidad

Las ciudades y regiones son complejas y dinámicas. De acuerdo a la Agencia Europea de Medio Ambiente, el 80% de todos los ciudadanos de la UE residen en áreas urbanas. Todas las elecciones cotidianas de las pequeñas y grandes actividades en las ciudades contribuyen en una u otra manera al impacto del área urbana sobre el medio ambiente. Las ciudades son responsables de alrededor del 75% de todas las emisiones del CO2 y consumen cerca del 75% de los recursos naturales. La opción industrial a favor de las tecnologías limpias, las formas en las cuales escuelas y hospitales son climatizados y las políticas de compra del sector público, todo esto impactan sobre el consumo de los recursos naturales y la generación de basura. Además las opciones individuales en cada hogar agregan un gran impacto al medio ambiente. El impacto de nuestras ciudades también está determinado por acciones tomadas fuera de los límites de la ciudad o región. La planificación de las ciudades vecinas influencia las pautas del transporte. Las políticas de la autoridad nacional influencia a la sociedad entera de una nación. Y las regulaciones y políticas de la UE influencian a los gobiernos nacionales.

Los requisitos de gestión de las ciudades aumentan cada vez más y eso marca una tendencia actual. Las ciudades necesitan asegurarse de poder cumplir con la legislación que les atañe. Varias directivas de la UE (tales como la Evaluación Estratégica del Medio Ambiente, Directiva de la Calidad del Aire, Directiva del Marco Laboral de Agua o Directiva del Hábitat Flora y Fauna, Directiva del Marco Laboral de Basura y otras más) requieren que las ciudades sean monitoreadas y que se reporten en esos aspectos. Estrategias Europeas como la Estrategia Europa 2020 para un crecimiento inteligente, sostenible e inclusivo y su asociada iniciativa 7 Mástiles (7 Flagship Initiative) necesitan acción sobre el nivel local y regional para satisfacer los ambiciosos objetivos. Al mismo tiempo, los requisitos gubernamentales multiniveles, las necesidades de desarrollo regional y el creciente interés público y comunitario en proyectos de infraestructura agregan más complejidad a la gobernabilidad local y a las estructuras de gestión, exigiendo respuestas innovadoras y creativas.

No obstante una ciudad no es solamente la administración de los aspectos que hacen a su sostenibilidad. Podemos coincidir fácilmente que el verdadero objetivo de las políticas locales es luchar para satisfacer las necesidades humanas y ofrecer un buen estándar de vida. Al tratar de alcanzar esa meta, diversos desafíos deben ser afrontados, desde ofrecer infraestructura adecuada a los habitantes y sobrellevar los flujos migratorios, cuidar de los niños y de la gente mayor, hasta afrontar los impactos negativos del Cambio Climático por citar unos pocos ejemplos.
Al afrontar esos desafíos, una ciudad tiene disponibles recursos limitados. En resumen, la satisfacción de nuestras necesidades humanas, lo mismo que el bienestar humano de las futuras generaciones dependen de la disponibilidad, la cantidad y la calidad de nuestros recursos naturales, pero también de nuestros bienes sociales en común y nuestros de los medios financieros.

Si la Europa urbana quiere lograr desarrollo sostenible, requiere de herramientas eficientes que faciliten el proceso de gestión de la sostenibilidad y conseguir la transformación de los numerosos programas y estrategias a niveles europeos y nacionales en acciones conducidas por sus gobiernos locales y regionales.

Para este fin, un Sistema Integrado de Gestión (SIG), proveniente del inglés Integrated Management System, (IMS) es una forma de canalizar los crecientes desafíos en las ciudades de una manera más eficiente, efectiva y proactiva. Ciudades que han trabajado con el SIG remarcan que la orientación integradora provee una mejor posibilidad de ver las relaciones y causales entre decisiones, acciones y resultados. Eso permite a los diversos actores implicados ver el impacto de sus acciones en el trabajo de los otros.

Eso ayuda a una ciudad a actuar antes de que sea demasiado tarde y a poner rápidamente a los diversos sectores de la ciudad en la misma ruta, cooperando por una meta en común.

Una palabra acerca del Cambio Climático

Nuevas investigaciones, informaciones y desafíos reclaman ser puestos en la agenda de las ciudades. Es tan fácil desorientarse y no poder hallar maneras de ir para adelante. Por ejemplo, las actuales ciudades europeas afrontan los impactos tangibles de un clima velozmente cambiante, esto es, altas temperaturas, inundaciones, tormentas fuertes e incendios forestales. A causa de las negativas consecuencias medioambientales, económicas y sociales de las acciones actuales, los líderes políticos europeos reconocen la enorme importancia de las metas políticas ambiciosas y radicales y su ejecución como respuesta al desafío del Cambio Climático. Eso es visto como una contribución al nuevo objetivo del desarrollo económico europeo: una economía verde.

Ambas metas, europeas y nacionales respondiendo al desafío del Cambio Climático necesitan ser ejecutadas a nivel local y regional. Las ciudades y regiones son parte del problema pero tienen un profundo potencial para combatir al Cambio Climático desarrollando e implementando acciones de mitigación climática y estrategias de adaptación bajo su responsabilidad y a través de la participación ciudadana. Las ciudades y regiones son responsables por una variedad de temas vinculados a la planificación y gestión, y poseen la oportunidad de implementar medidas concretas. También deben apoyar el poder incrementar la conciencia de sus ciudadanos, estableciendo incentivos y proveyendo un mayor soporte a las distintas comunidades para detener el Cambio Climático.

Sin embargo, está claro que responder al desafío del Cambio Climático es una tarea considerable y compleja para ciudades y regiones. La cuestión del Cambio Climático está interconectada a otros temas y sectores del desarrollo local y regional. El Cambio Climático tiene además un profundo impacto en la calidad de vida de las ciudades y regiones y en el potencial de nuestra economía. De hecho, es un desafío que amenaza la sostenibilidad de nuestras ciudades. Consecuentemente, para trabajar con el Cambio Climático se hace indispensable un enfoque altamente integrado. Pocas ciudades han desarrollado e implementado estructuras eficientes y elásticas junto a procedimientos a favor de la integración de la gobernabilidad y la gestión medioambiental.

Dadas las condiciones velozmente cambiantes del mundo, los tradicionales enfoques con una planificación de largo y mediano plazo no son suficientes para combatir este desafío y se carece de elementos para dar soporte a la frecuente reconsideración de planes, acciones y resultados. En su lugar, un enfoque cíclico de gestión es una opción más favorable ya que permite realizar a tiempo correcciones de medidas cuando vayan apareciendo nuevas informaciones y nuevos datos.

Hallando el camino

Esta publicación introductoria describe un modelo sobre cómo se trabaja con la sostenibilidad local a través de un Sistema Integrado de Gestión. Las políticas hacia el desarrollo sostenible han sido bien reforzadas para reconocer qué es lo que hay que hacer y porqué. No obstante, la ejecución de la gestión de la sostenibilidad urbana como se describe en los estamentos de toma de decisiones a nivel europeo, posee varios desafíos para quienes toman las decisiones a nivel nacional y local. Es el “cómo" la pregunta a responder para transformar las ambiciones en acciones y resultados a nivel local.

El Sistema Integrado de Gestión provee una respuesta a esta cuestión del “cómo". El objetivo primario de esta introducción al Sistema Integrado de Gestión son los políticos y funcionarios que trabajan con asuntos vinculados a la sostenibilidad en las ciudades y regiones.
Usted podrá hallar más información detallada y casos de estudio en www.localmanagement.eu.

La introducción de las siguientes páginas se divide en dos secciones. Comienza con un breve vistazo sobre el modelo de un Sistema Integrado de Gestión con sus cinco pasos y dos elementos entrecruzados. Breves ejemplos ilustrarán cómo las ciudades han implementado los pasos del SIG. La segunda sección mostrará los beneficios de trabajar con un Sistema Integrado de Gestión. Al final de este material, usted hallará los requisitos mínimos concernientes a contenidos y al proceso que garantizarán la calidad del sistema de gestión.

Sistema Integrado de Gestión en pocas palabras

El complicado sistema que comprende a las ciudades y regiones necesita gestionarse en todos sus niveles. Para citar unos pocos ejemplos: la economía, el sector social y el personal son todos gestionados de una forma u de otra. Conducir tareas individual y sectorialmente, no obstante, es generalmente ineficiente y conlleva a una creciente carga laboral con débiles resultados. Reorganizar e integrar prácticas existentes, planes y estrategias bajo un solo timón – el Sistema Integrado de Gestión (SIG) – sistematizará la labor, acrecentará la eficiencia y proveerá un buen número de balances positivos. Eso dirigirá todos los recursos disponibles hacia las metas definidas y asegurará la transparencia y los principios democráticos de quienes tomen decisiones. En el SIG, el esfuerzo perdido en varios sistemas paralelos de gestión puede ser transformado en una mayor sostenibilidad.

De esta forma, el SIG consiste en cinco pasos repetidos en ciclos anuales. A pesar de esto, una revisión completa es requerida en cada nuevo período electoral, y preferiblemente al principio del mismo - a menos que la evaluación de logros y resultados anuales sugiera una reconsideración previa.

En cualquier paso del ciclo, su oferta e impacto inmediatos en lo que vendrá y los prerrequisitos para seguir adelante deberán ser considerados. El ciclo comienza con una revisión en la cual el estado actual de los factores de la sostenibilidad en la ciudad son mapeados. En el paso siguiente se fijan los objetivos identificados como prioritarios y como resultado de la revisión. El compromiso político es necesario a través del ciclo pero será crucial cuando se defina el resultado esperado, por ejemplo: el programa estratégico, que debe ser aprobado por el consejo de la ciudad.

Completar cuidadosamente los pasos que prepararán el escenario para implementar las acciones reducirá notablemente el riesgo de dificultades durante la implementación. Después de esos tres pasos del ciclo, la ejecución de las acciones prioritarias ya decididas tomará lugar. Las acciones tomadas serán monitoreadas durante su implementación para poder recabar información sobre la funcionalidad del sistema. Durante el último paso del sistema, evaluación y reportes, la información recolectada es evaluada y utilizada para reportar los éxitos y los posibles retrocesos del proceso. Eso provee una idea clara al consejo de la ciudad sobre cómo continuar en el próximo ciclo anual.

Dos elementos entrecruzados son necesarios para tener en mente a través de los pasos del ciclo: participación y comunicación además de la puesta organizativa. Desde bien al principio del ciclo, es importante planificar atentamente quién será implicado en el proceso y en qué puede contribuir. Conseguir tantos actores relevantes activos como sea posible reforzará al interés común y ayudará a lograr el éxito. Un correcto desembarco del sistema de gestión tendrá un impacto decisivo en el éxito de la iniciativa. Un detallado manejo organizativo es necesario para mantener juntos la entidad extensiva de una ciudad y su gran número de interesados en un camino común hacia un área urbana cada vez más sostenible.

Se parte no obstante del supuesto de que no es posible lograr todo al principio. El modelo es más bien descripto como un viaje con un paso siguiendo al otro, en donde las ciudades y regiones tienen diferentes puntos de inicio. Una importante referencia para este viaje se encuentra en los Compromisos de Aalborg en 2004, los cuales pueden ser considerados como un marco temático del sistema. Otros marcos parecidos deberían ser apuntados y considerados, por ejemplo el Marco Laboral Referencial para Ciudades Sostenibles o también procesos temáticos como el Pacto de los Alcaldes referido a temas del clima y energía.

Revisión del punto de partida

El primer paso importante del SIG es analizar las condiciones actuales de la ciudad en lo referente a la sostenibilidad. El propósito es crear o definir un marco de referencia para la información, y que servirá más tarde para fijar prioridades, objetivos y los indicadores para el monitoreo o progreso. Los avances serán visibles solo si pueden comparar con los puntos de partida. Es al mismo tiempo un análisis de las razones o presiones que han conducido a la actual situación al mismo tiempo que del impacto de esas presiones en los distintos sectores de la sociedad, la economía y el medio ambiente; teniendo además en cuenta las políticas y medidas ya existentes.

Esta revisión es una parte del SIG que se repite con regularidad y la cual debería ser conducida por un grupo de trabajo intersectorial. Determina el alcance geográfico y temático del SIG. Los datos disponibles de todos los aspectos destacados de la sostenibilidad deberían ser recolectados y estructurados. Aunque los datos no puedan ser despachados durante el primer ciclo, servirán para identificar las brechas.

La revisión del punto de partida debería también mapear los requisitos legales, y los datos concernientes a aspectos significativos a tener en cuenta, cuestiones y tendencias emergentes, prioridades políticas, departamentos y organizaciones externas implicadas, instrumentos y sistemas existentes, riesgos y oportunidades. Los Compromisos de Aalborg u otros compromisos o procesos de monitoreo, componen el marco de referencia recomendado para la recolección de datos.

Basado en informaciones y datos disponibles en la revisión del punto de partida, las prioridades políticas pueden ser fijadas y el primer programa estratégico puede ser diseñado.
La revisión del punto de partida es renovada por lo menos una vez en un período electoral o más a menudo si la evaluación entonces sugiere una desviación notoria de los objetivos o las condiciones del entorno han cambiado sustancialmente a la vez que nuevas tendencias e información emergen.

La Ciudad de Kaunas es signataria de los Compromisos de Aalborg (CA) y ha sido una elección natural para los mismos utilizar los CA como marco laboral temático para la revisión del punto de partida de la ciudad. El principal desafío de Kaunas ha sido que los diferentes departamentos participantes en los procesos de la gestión ciudadana trabajan separadamente. No obstante eso, cuando se ha hecho la revisión del punto de partida, se realizó un grupo laboral interdepartamental. El coordinador que supervisa el proceso ha reunido personas para participar en el preparado de la revisión del punto de partida y les ha informado y discutido acerca de este proceso. Una plantilla fue confeccionada con el propósito de facilitar la recolección de datos. Eso sentó las bases para un marco de referencia de la información necesaria desde los variados miembros del grupo de trabajo y de sus respectivos departamentos. A ellos se les ha pedido una breve descripción de cada área temática de Kaunas, incluyendo: acciones ya tomadas, documentos orientativos o guías/programas, legislación relativa al tópico, personas/departamentos responsables en la ciudad, cooperación existente con las partes interesadas y el resultado del trabajo ya realizado. Con la mayor amplitud posible, a dichas personas se les ha pedido definir los indicadores ya utilizados para controlar el progreso de las áreas temáticas. El grupo de trabajo estuvo unido a un taller en donde se han discutido los resultados de la revisión del punto de partida y su posterior establecimiento de prioridades. La revisión del punto de partida proveyó un vistazo del trabajo sostenible en la Ciudad de Kaunas y fue utilizado como un documento delineador de sus futuras acciones.
Ciudad ejemplo Kaunas, Lituania

Fijando Objetivos

El próximo paso es preparar el programa estratégico y el plan de acción. Están basados en la revisión del punto de partida y el análisis de prioridades en las que se focalizará el esfuerzo durante el siguiente ciclo de gestión y también más allá del mismo. Esos documentos definen las ambiciones locales y/o regionales y ayudan a planificar la realización de las mismas. Nótese que este ejercicio de planificación es para dar una idea de cómo se llega a tales metas. Es distinto a cualquier otro proyecto formal o de planificación del uso de tierra/suelo. Planes formales forman parte del paso Implementación y Monitoreo.

Una visión común para el desarrollo futuro de la ciudad debe ser establecida en un proceso participativo. Esa ofrece metas de largo plazo por un período de 15-20 años balanceando las dimensiones medioambientales, sociales y económicas. La visión debe ser alcanzable e inspiradora y debería hallar su punto de partida en las prioridades para encontrar un apropiado campo de influencia y alcance.

Por su parte, el programa estratégico es el documento que fija los objetivos de mediano plazo y mide las prioridades ya pactadas. Dichas prioridades deberían ser descritas usando indicadores como herramienta principal de comunicación dentro del SIG. Basándose en los indicadores, los objetivos medibles y temporalmente relativos son formulados, equilibrados e integrados en los recursos medioambientales, sociales y financieros. Si hay algunos datos perdidos en la revisión del punto de partida, el programa estratégico debe incluir medidas para crear esos datos referenciales y sus correspondientes indicadores. Partiendo de la base de prácticamente todos los indicadores usados en Europa un "Juego de Indicadores Clave para SIG" ha sido seleccionado para dar orientación a las ciudades y regiones. Esos indicadores pueden ser usados como una base pero sumando datos clave y específicos regionales o nacionales a ser considerados también. Se puede acceder al el "Juego de Indicadores Clave para SIG" en el siguiente enlace www.localmanagement.eu.

El plan de acción se separa del programa estratégico en una perspectiva temporal de 1 a 3 años. Debería mostrar objetivos de corto plazo derivados de objetivos de largo plazo y establecer medidas para satisfacerlos. El plan de acción debe también definir claramente la distribución de recursos humanos y financieros así como las responsabilidades para implementarlos.

La participación y cooperación son claves para lograr el éxito. Por lo tanto el involucramiento de todas las partes interesadas es esencial para fijar objetivos y la planificación de las acciones.

La Ciudad de Växjö ha tenido varios años de experiencia ejecutando el sistema de gestión medioambiental ecoBUDGET. En el ecoBUDGET los recursos naturales son gestionados de la misma forma que los recursos financieros: los objetivos de largo y de corto plazo son separados y cada departamento sugiere medidas a satisfacer en función a su cuota de participación anual con los objetivos. Esas medidas se debaten en una red medioambiental para intercambiar ideas entre los distintos departamentos que participan.

Para incluir los factores sociales y hacer el Ayuntamiento más sostenible, Växjö ha invitado a comités políticos de igualdad de género, integración y democracia y participación para integrarles en el trabajo. La aspiración era desarrollar indicadores y objetivos sociales medibles para cada comité. Esos objetivos fueron incluidos luego en el presupuesto como factores medioambientales ya ejecutados durante la implementación del ecoBUDGET. Los comités juegan un rol de pilotos en la expansión de una gestión medioambiental a una gestión de la sostenibilidad. La meta de largo plazo es implicar más áreas regulatorias usando el modelo desarrollado junto con los comités.

Los indicadores sociales existen y son de hecho monitoreados. Incluyen por ejemplo: porcentaje de desocupación juvenil, padres usando licencia paternal (%), participación electoral en la ciudad (%). Algunos de los indicadores también tienen una meta a lograrse en 2015. Por ejemplo, en 2015, la idea es que el 40% de los padres hagan uso de la licencia paternal. El porcentaje en 2006 era del 20%.

Ciudad ejemplo Växjö, Suecia

Compromiso político

El compromiso político es crítico y necesita ser asegurado a lo largo de todo el proceso. Debe ser visto como una fuerza conductora que estimula el ciclo de gestión. Por lo tanto, debe ser conseguido desde el principio del proceso cuando la idea de la implementación del Sistema Integrado de Gestión está en gestación. Una vez esta decisión fundamental se concreta y han sido establecidas las capacidades y los procedimientos para la gestión de respuesta al Cambio Climático, la decisión formal es requerida por lo menos dos veces durante cada periodo ya acordado de gestión, lo cual usualmente es un ciclo anual o bianual: primero, al establecer políticamente objetivos vinculantes al clima, y segundo, al evaluar los logros concluyendo el ciclo y asentando las bases para el siguiente ciclo.

Durante el tercer paso, el programa estratégico debe ser presentado ante el consejo con el propósito de ser aprobado y legitimado. Varias ciudades eligen también aprobar el plan de acción y la organización entera de la puesta en marcha del Sistema Integrado de Gestión. Es una buena idea alinear esta resolución formal y regularmente renovarla por el Consejo con la decisión financiera del presupuesto anual para asegurar la toma de acciones y la ejecución de los proyectos.

Si el Sistema Integrado de Gestión no es aceptado y respaldado por los políticos y la alta representación ciudadana, el proceso de ejecución puede no concretarse debido al alto nivel de desconfianza e inacción resultante para su implementación.

Los grandes grupos políticos incluyendo el alcalde, concejales y otros políticos así como las diferentes partes interesadas y el público en general no sólo deberían ser informados sino que también integrados en la preparación del programa estratégico y el plan de acción. Debatir es un requisito y además permite encausar la necesaria aprobación política del programa estratégico por el consejo (Junta Municipal) para ganar legitimidad.


La Ciudad de Lahti ha tenido programas medioambientales desde finales de los años 70 y la primera política medioambiental fue lanzada en 1996 como parte del primer Sistema de Gestión Medioambiental (SGM) moderno y para toda la ciudad. Pese a eso, cada consejo de la ciudad decidió su propia política medioambiental y en los últimos cuatro años se han dado importantes pasos en la gestión del desarrollo sostenible.
Al ejecutarse en la ciudad políticas medioambientales/sostenibles han sido encontrados dos grandes desafíos: escasez de recursos y carencia de integración. Debido a los precarios recursos, las oportunidades para coordinar SGM y SGS (sistema de gestión social) podrían ser inmejorables en tiempos de disponibilidad de fondos externos. Como parte del trabajo medioambiental regular (desde el punto de vista administrativo) los esfuerzos hechos probaron ser modestos para demostrar un progreso satisfactorio, surgiendo entonces la duda sobre si la coordinación SGM/SGS debería ser efectuada por la administración central de la ciudad o por un determinado departamento. El segundo desafío ha sido la dificultad de integrar las políticas de diferentes áreas entre ellas. Aún tenemos el desafío en cuanto a la interpretación de lo que verdaderamente es el desarrollo sostenible dentro del trabajo que realizan los departamentos y demás interesados locales.
El Consejo de la Ciudad de Lahti firmó los Compromisos de Aalborg (CA) en otoño de 2007. La revisión del punto de partida de CA fue publicado en 2009 y el programa de objetivos y acciones quedo encausado para ser aprobado por todas las comisiones sectoriales de la ciudad. Ese programa ha sido preparado como parte del proyecto "The Baltic 21 Eco Region" (La Eco Región Báltica 21) y ha tenido una muy amplia cooperación de funcionarios representantes de los departamentos social y sanitario, educativo, cultural y técnico, y medioambiental. También la reciente estrategia general de la ciudad apoya fuerte y especialmente los temas ecológicos del desarrollo sostenible. Una posibilidad para mejorar el nivel de integración es también el sistema común de gestión que será adoptado por la organización entera de la ciudad en los próximos años.
Ciudad ejemplo Lahti, Finlandia

Implementación y monitoreo

Con la implementación del programa estratégico y el plan de acción, el ciclo de gestión alcanza su verdadero núcleo: todas las evaluaciones precedentes, el establecimiento de objetivos y la planificación tienen a su vez el objetivo global de mejorar la forma en la que la ciudad funciona en términos de desarrollo sostenible. La ejecución está donde eso se ve y es una tarea demandante en términos de organización y coordinación de todas las acciones paralelas que normalmente toman lugar en un entorno con responsabilidades descentralizadas. Para transformar medidas delineadas en el plan de acción en proyectos se requiere un buen nivel de planificación de cada proyecto y que incluya planes de trabajo, roles y responsabilidades claras para cada acción individual. Esos proyectos con carácter diferente dependiendo del asunto y el objetivo a alcanzar, por ejemplo: proyectos de infraestructura, medidas de construcción y de diseño, uso de tierras/suelo o planes de movilidad, medidas de adquisición, campañas de información y concientización, etc.

Una condición crucial para implementar el plan de acción es una sólida comunicación con una integración exitosa de todos los actores basándose en un enfoque participativo y un sistema organizativo sólido. La cooperación con y entre las partes interesadas asegura que los diferentes actores se identifican plenamente con el proceso de ejecución. Por lo tanto, la implementación se basa en una buena "fundación" que es una combinación del plan de acción, el sistema organizativo y, sobre todo, el resultado de una efectiva comunicación y activa participación. La aprobación por parte del Consejo de la ciudad al plan de acción podría ser un determinante factor de éxito que legitime acciones otorgándoles una necesaria prioridad.

En paralelo y con el fin de poder medir y reportar resultados, la ejecución del programa estratégico y su plan de acción deberían ser supervisados en una forma apropiada y poder informar a los políticos, lo cual les permitirá ver si las acciones han sido ejecutadas con buenos resultados. Esto significa que la supervisión tiene dos aspectos, la ejecución de acciones y sus impactos. Lo último, impactos medioambientales, en algunos casos solo se verá en períodos prolongados. En todos los demás casos, el monitoreo permitirá efectuar medidas correctivas cuando haya desviación del plan de acción o de los objetivos. Una vez más, en orden de activar la supervisión, las acciones necesitan depender de objetivos basados en los indicadores definidos dentro del programa estratégico.


La Ciudad de Estocolmo posee 782.000 habitantes y emplea cerca de 49.000 personas. La "Visión Estocolmo 2030" es el documento de referencia que abarca todas las acciones tomadas por toda la administración. La visión ha sido dividida en un sin número de programas y objetivos con los que todos los departamentos, distritos urbanos, escuelas y compañías municipales necesitan relacionarse a la hora de planear sus actividades. Es un arduo trabajo tener que saber a qué programas relacionarse y cómo hacer acciones seguras de tal manera que departamentos y distritos no se superpongan unos con otros. Para los políticos, es además todo un reto poder lograr una visión de cómo sus decisiones están siendo ejecutadas en cada parte de la administración ciudadana.

El SIG en Estocolmo era original y primariamente utilizado para manejar las comisiones presupuestarias y no los programas a largo plazo. A pesar de ello, durante 2007 el SIG ha sido profundamente mejorado para incluir objetivos desde los programas de largo plazo. Como apoyo, Estocolmo generó una herramienta web administrativa conteniendo las visiones, indicadores y objetivos. A partir del otoño de 2007, cada uno en la administración ciudadana desarrollaba su planificación anual con dicha herramienta web. La herramienta además era una apoyo para los esfuerzos de monitoreo. La recolección de datos se realiza tres veces por año. El desarrollo del SIG de Estocolmo está proveyendo una base mejor y cada vez más transparente para la implementación.

Ciudad ejemplo Estocolmo, Suecia

La Municipalidad de Padua está tomando una acción ejemplar para responder al Cambio Climático. La ciudad ha firmado el Pacto de Alcaldes y ha desarrollado, de una manera participativa, el Plan de Acción para una Energía Sostenible y Clima para la ciudad de Padua a través del apoyo del proyecto LIFE+ LAKS y aplicando los resultados obtenidos en el grupo de trabajo "Agenda Local 21 para Kyoto" de la Asociación Italiana Agenda 21 Local, coordinada por la ciudad misma.

El Plan de Acción marca el objetivo de reducir las emisiones de CO2 al 20% hacia 2020, con respecto a 2005, el cual está previsto pueda lograrse a través de las siguientes estrategias:

  1. Nuevas energías "CO2 cero";
  2. Una ciudad más verde con energía más eficiente;
  3. Servicios e infraestructuras con energía más eficiente;
  4. Una ciudad con mejor movilidad;
  5. Una economía con bajas emisiones;
  6. Adaptación a un clima cambiante.

Al definirse el Plan de Acción, se enfatizó especialmente la implicación activa de todas las partes locales interesadas en continuidad con la experiencia del proceso local de Agenda 21 (PadovA21). Ideas y propuestas de parte de actores vinculados al tema de la energía ya habían sido recolectadas entre 2006 y 2007 a través de un participativo "Plan de Acción” en pos del Ahorro Energético y la promoción de “Energías Renovables" conteniendo más de 70 acciones concretas. Tales propuestas, junto con las políticas energéticas de la Administración Municipal y los contenidos del Plan de Uso de Tierra/Suelo, han sido asumidas en un Plan de Energía Operativa, un documento técnico preparatorio para el Plan de Acción de Energía Sostenible y Clima. Durante 2010, un grupo de trabajo específico de "eficiencia energética y energías renovables" compuesto por ONGs medioambientales, asociaciones sectoriales y organizaciones profesionales ha sido reunido y se han realizado reuniones específicas con las partes interesadas desde el lado institucional (cámaras de comercio, asociaciones industriales, compañías de salud, servicios de utilidad pública, etc.) con el fin de presentar y revisar el Plan de Acción.

Dicho plan ha sido aprobado por el Consejo de la Ciudad el 6 de junio de 2011 con la Decisión del Consejo de la Ciudad número 2011/0048
Ciudad ejemplo Padua, Italia

Evaluación y resultados

Después de una fase intensiva implementando actividades y con los resultados del monitoreo en mano es el momento de hacer un paréntesis y, junto con otros actores, evaluar lo que se está logrando. La información recolectada a través del monitoreo es utilizada para examinar ambos resultados, los de la implementación y los de cómo va marchando el ciclo de gestión.

Evaluación y resultados es el último paso del ciclo pero provee la base para iniciar un nuevo año con un nuevo ciclo. Analiza lo que ha ocurrido durante el año a fin de entender por qué las cosas pudieron darse de una determinada manera o fallar. Entrega a los políticos una base para la toma de más decisiones concernientes a los objetivos y acciones para el próximo año. Y da a las partes interesadas, incluyendo el público, un reporte acerca de lo que ha hecho la ciudad y cómo ha logrado satisfacer sus objetivos. La importancia de este paso reside en la entonces decisión del consejo ciudadano sobre cómo actuar en base a los resultados del proceso de evaluación. ¿Cómo será utilizado el conocimiento obtenido para adaptar o fijar los objetivos a corto plazo en el próximo año? ¿Qué acciones deberían ser ejecutadas el año venidero? ¿Hay necesidad de modificar la revisión del punto de partida a causa de cambios significativos en la ciudad o en sus alrededores? En cualquier caso, una decisión debería ser tomada comenzando así un nuevo ciclo anual.

El sistema supervisor del desarrollo sostenible de la Ciudad de Turku representa un esfuerzo conjunto entre los departamentos ciudadanos, compañías y oficinas regionales. Es también parte del sistema supervisor de las seis ciudades más grandes de Finlandia y una importante parte del SIG de Turku respectivamente.

El Reporte de Desarrollo Sostenible (DS) anual evalúa la ejecución de las política de desarrollo sostenible de la ciudad. Es producido en colaboración con varios departamentos y compañías de la ciudad y las oficinas regionales. Una principal parte del sistema de evaluación y resultados es también el Seminario Anual de DS en donde los políticos y funcionarios locales se reúnen para discutir las experiencias del último año.

Los elementos principales del reporte de DS son la política de DS de Turku, Indicadores Ecológicos, Informes Medioambientales, Indicadores Sociales y de Desarrollo Sostenible en los departamentos. El reporte completo está disponible en la red y el resumen ejecutivo también se encuentra impreso. Después de la discusión en la Junta Ejecutiva de la Ciudad, el reporte va al Consejo ciudadano y a todos los comités políticos para posteriores discusiones y decisiones.

Ciudad ejemplo Turku, Finlandia

Desarrollo organizativo

La gestión integrada no puede funcionar sin procesos estructurados. Un sistema en sí mismo no puede funcionar sin personas detrás del mismo. Un SIG requiere gente que conozca sus responsabilidades y que trabaje unida hacia metas en común, apegándose a un plan y contribuyendo a mejorar continuamente su desempeño. De hecho, la gestión, en su núcleo, es comunicación estructurada entre personas.

Varias ciudades ya tienen elementos de un sistema de gestión medioambiental (SGM) en el lugar o han fijado procedimientos que los habiliten para cumplir requisitos legales. Sin embargo, es raro hallar un desarrollo organizativo que conecte todas las responsabilidades directas y aspectos indirectos de una autoridad local respecto al medio ambiente o el desarrollo sostenible.

La estructura del SIG debe incorporar y hacer uso de la estructura ya existente dentro de la administración municipal y fortalecer las capacidades vinculadas a la sostenibilidad en las personas que participan, acerca de las reglas de comunicación, responsabilidades y los procesos para la toma de decisiones. Las partes clave del desarrollo organizativo son un equipo coordinador y una junta de coordinación interdepartamental. Es preferible que el equipo coordinador sea formado en la administración central para manejar mejor la coordinación del sistema. La junta coordinadora es responsable de supervisar el SIG entero.

En este sentido, el desarrollo sostenible es un objetivo desafiante y complejo que exige conocimiento específico y actualizado. La formación de capacidades para el personal involucrado es, desde aquí, un importante aspecto dentro del desarrollo organizativo.

Cuando el EMAS (Eco Management and Audit Scheme, en inglés: Plan de Eco Gestión y Auditoria) fue puesto en marcha por primera vez en Lewes, era evidente que no solo el desempeño medioambiental necesitaba ser gestionado, sino que además el personal necesitaba estar implicado y tener voz en un grupo directivo. Las cabezas de los departamentos tenían la responsabilidad del desempeño medioambiental pero la gestión del día a día fue delegada a un representante departamental. Ellos se reunían cada cuatrimestre en un Grupo Directivo Medioambiental (GDM) más amplio para coordinar el EMAS. Dicho grupo era presidido por la Cabeza de la Salud Medioambiental (CSM) y el rol de Secretario lo asumía el Coordinador Medioambiental (CM).

El CM reporta entonces al CSM. El CM también ejecuta la Política Medioambiental del Consejo, produce la Declaración Medioambiental, etc., adicionalmente al desarrollo organizativo formal. Lewes cuenta además con un sistema de Eco Monitores voluntarios en cada departamento.

Al expandir el EMAS y para incluir una mayor dimensión de la sostenibilidad, un pequeño equipo de funcionarios ha sido establecido para dedicarse al desarrollo sostenible. Se le conoce como Unidad Dedicada a la Sostenibilidad. Su prioridad es desarrollar prácticas de sostenibilidad y la estrategia de Comunidad Sostenible del Distrito de Lewes dentro de la organización y a través del área.

Toda vez que los verificadores externos han auditado el consejo, han remarcado el "consenso" del personal en el programa medioambiental de Lewes. Un desarrollo organizativo fuerte y bien establecido ha ayudado enormemente durante la expansión del sistema para incluir otras dimensiones de la sostenibilidad.

Ciudad ejemplo Lewes, Reino Unido

Participación y comunicación

Una participación apropiada es un principio clave de la gestión de la sostenibilidad. No hay aplicación efectiva sin aprobación, entendimiento, deseo, interés, conciencia y reconocimiento de los beneficios y responsabilidades entre los diferentes actores. Adicionalmente, unas responsabilidades gubernamentales y unos recursos locales, normalmente ambos limitados, demandan una asociación efectiva con ciudadanos y otros actores interesados. Para lograrlo, es necesaria una estrategia de comunicación efectiva y una participación activa. Los actores más relevantes son definidos en términos de si son afectados por el tema o afectan al tema, poseen información, recursos y experiencias necesarias así como instrumentos de control para la implementación.

Partiendo de este conocimiento, la ciudad puede obtener una visión general del rol de cada actor en las distintas fases o escenarios. Este conocimiento es utilizado además para fijar reglas de cómo integrar a las partes interesadas más relevantes en todos los pasos del Sistema Integrado de Gestión. Al hacer públicas las reglas, dichos interesados se mantendrán informados acerca de cuándo serán involucrados y cómo pueden ser parte del diseño de una ciudad sostenible siguiendo la implementación del SIG.

Una vez integrados los actores o interesados, es necesario ser claro acerca del trato de la comunicación dentro y fuera del sistema. La comunicación y la participación son los pasos fundamentales que inician y dan el poder a la ejecución del Sistema Integrado de Gestión y están cercanamente relacionados con el desarrollo organizativo. El nivel, y por ende el éxito del intercambio de ideas y enfoques a través de los grupos laborales interdepartamentales, así como la cooperación entre áreas regulatorias, es un resultado de la participación y comunicación.

Más de 1.000 ciudadanos fueron involucrados en el proyecto para la creación del Plan de la Ciudad de Ludwigsburg - Oportunidades para Ludwigsburg - y una visión para su ciudad entre los años 2005 y 2006. Talleres de trabajo con los principales involucrados en la toma de decisiones y entrevistas telefónicas con ciudadanos fueron la fuente inicial de ideas para los temas centrales del plan. Dos conferencias para promover un dialogo de futuro y visionario con la participación de diversos grupos de ciudadanos y demás partes interesadas resultaron en recomendaciones y sugerencias para proyectos y medidas.

Desde el punto de vista de la gestión, el trabajo ha sido realizado por dos competentes miembros del personal que han gestionado enteramente la organización del proceso de desarrollo y participación de la ciudad. La guía y el trabajo conceptual fueron tomados por un grupo de control unido con el alcalde y un vice alcalde. Debido a su éxito, las Conferencias para la Búsqueda de diálogos futuros permanecerán como parte de la planificación del futuro de Ludwigsburg.

El plan resultante será la herramienta para la orientación estratégica y del desarrollo futuro de la ciudad y será actualizado cuando sea necesario. Satisfacer los objetivos requerirá la cooperación continua entre todos los departamentos de la administración local. El objetivo global es que el desarrollo sostenible - en los campos de ecología, temas sociales, economía y participación ciudadana - sea la meta de la administración y del consejo de la ciudad.

Ciudad ejemplo Ludwigsburg, Alemania

Repitiendo el ciclo y expandiendo el sistema

Con los cinco pasos y dos elementos entrecruzados completados, el trabajo con el SIG está en acción, y con él, un nuevo estilo de trabajo. De todas maneras el proceso anual es una historia continua de evaluación, reseña y mejora ya que no es posible hacer absolutamente todo en el inicio. El modelo sugiere un enfoque dinámico en donde las ciudades empiezan con algo modesto y se van expandiendo con el tiempo. Esa expansión se centra en tres ejes:

  1. Expansión territorial: la aplicación del SIG al área urbana entera con la selección de indicadores apropiados y objetivos.
  2. Expansión de actores: la cooperación con todas las partes interesadas y relevantes en la ciudad y entre sus vecinos.
  3. Expansión de sus dimensiones: la integración de todas las dimensiones de la sostenibilidad con el sistema de gestión.

Algunos pasos son hechos en una base anual pero una revisión completa es necesaria solamente cada 3-5 años y por lo menos una vez al finalizar un período electoral a menos que los cambios a su alrededor exijan una completa revisión de la orientación estratégica de la ciudad. En este sentido se sugiere hacerlo al principio del período de gobierno del Alcalde para incorporarlo a su programa de Gobierno. Mas adelante usted podrá apreciar un ejemplo de un ciclo completo de tres años ejemplificando qué es lo que se hizo en una ciudad durante ese período de tiempo. La imagen intenta mostrar lo que ocurre en una ciudad en un año a través del monitoreo de temas variados.
La puesta en marcha del sistema toma un monto considerable de tiempo, a menudo más de un año, como se mostrará en el ejemplo.

Los cinco pasos del SIG cumplen los requisitos de la ISO 14001 y EMAS. Pero el SIG gestiona más que solo los aspectos de medio ambiente y se enfoca principalmente sobre aspectos estratégicos dentro de la responsabilidad y/o influencia de una autoridad local/regional - los así llamados aspectos "indirectos" dentro del EMAS e ISO 14001 – en vez de la mejora de los asuntos concernientes a "tareas domésticas" tales como la reducción del consumo energético dentro de la propia administración. Por esta razón el SIG tiene que ser organizado con un enfoque centralizado dentro de la gestión de la ciudad y no en un solo departamento como ha sido a menudo el caso con sistemas tradicionales de gestión medioambiental. La aprobación del programa estratégico y la puesta en marcha desde el punto de vista organizativo por parte del consejo de la ciudad en su carácter de organismo superior con poder de decisión, representa uno de los requerimientos mínimos del SIG. La involucración activa de los políticos clave en la definición de los objetivos y en el monitoreo, en línea con los ciclos anuales presupuestarios, asegura el compromiso político, la legitimización y la maximización de su impacto. Mientras, la coordinación está basada dentro de la administración local, los objetivos y metas deben ser alcanzados a través de una variedad de actores incluyendo los departamentos estratégicos, compañías privadas y otros interesados relevantes. Por lo tanto, la participación activa en todos los principales componentes del SIG es también un requisito mínimo. Esos y otros requisitos mínimos acerca del contenido y el proceso han sido seleccionados en un cuidadoso proceso para garantizar la calidad del SIG.

Ciudades y Regiones equipadas para futuros desafíos

Los beneficios del Sistema Integrado de Gestión (SIG)

Las ciudades necesitan una herramienta estratégica que las ayude a acometer sus desafíos en una manera más eficiente. El Sistema Integrado de Gestión (SIG) responde a sus necesidades, funciones y a la estructura existente en las ciudades. Experiencias previas están resumidas en las siguientes seis buenas razones para implementar un Sistema Integrado de Gestión:

  1. Mejora de la capacidad de gobernabilidad
  2. Incremento de la eficiencia y efectividad de la administración pública local y regional
  3. El gobierno local se convierte en un modelo a seguir, inspirando a otros
  4. Mejora de la coordinación de los servicios municipales
  5. Incremento de la competitividad
  6. Mayor seguridad para las generaciones futuras (justicia inter generacional)

A pesar de que las ciudades en diferentes países poseen estructuras, tareas y enfoques variados, tienen algo en común; presentan un marco de referencia para la democracia local. Eligen políticos, quienes son los responsables por la calidad de vida ciudadana y por la gestión dentro de los límites administrativos de cada ciudad.

Las ciudades han utilizado desde siempre instrumentos y herramientas para conducir mejor su trabajo. No obstante, dadas las condiciones cambiantes de nuestro mundo de hoy y su velocidad, incluyendo los desafíos del Cambio Climático, los enfoques tradicionales de largo y corto plazo son claramente insuficientes para frenar el problema. En lo relacionado al medio ambiente algunas ciudades utilizan sistemas de gestión medioambiental (SGM) tradicionales tales como ISO 14001 y EMAS. Sin embargo, la forma en que los mismos han sido implementados por distintas ciudades ha evidenciado deficiencias en la focalización del área urbana versus los aspectos indirectos, falta de compromiso político e incapacidad para llegar a una clara dimensión en lo referente a la sostenibilidad. Con lo cual, ¿Cuál es el valor agregado de trabajar con el SIG? A continuación se identifican algunos de sus principales beneficios.


Todas las fuerzas en la misma dirección

La meta del Sistema Integrado de Gestión es proveer sostenibilidad. Y esta es sobre todo integración. Incluye la integración de los sectores regulatorios, las autoridades en sus distintos niveles de gobernabilidad, y las diferentes partes interesadas del sector privado, representación ciudadana, etc.

En el modelo de SIG, el concepto de desarrollo sostenible debe considerar el mantenimiento de los recursos naturales como prerrequisito para volcar medios económicos y actividades en pos del bienestar humano y una mejor calidad de vida. Esta perspectiva percibe a los recursos naturales como "mecanismos de apoyo a la vida" y como una base que le permita a la sociedad florecer. Las actividades económicas son una forma de aprovechar tales recursos y son la actividad humana que continuamente convierte los recursos naturales en calidad humana de vida. No son simplemente prácticas de negocios sino que incluyen todo aspecto de conducta económica de los seres humanos, ocurra donde ocurra, sea en el hogar, en el espacio de ocio, en la oficina, en la ciudad o en las empresas. Todo el mundo ejerce su rol en estas actividades económicas. En este sentido, las actividades económicas deben basarse en los derechos humanos (por ejemplo, libertad de elección/acción) y hacer que los valores de las actividades sean accesibles a la sociedad entera a fin de satisfacer sus necesidades humanas.

En este contexto, necesitamos ser innovadores para lograr objetivos ambiciosos en los campos del medio ambiente y de la sociedad. También necesitamos permanecer a favor de la innovación constructiva mientras nuestro medio ambiente está cambiando rápidamente. El acceso que hoy tenemos a una mayor información debería significar eso, viene el día de mañana y habremos de modificar las decisiones que hemos tomado hoy.

La integración de consideraciones económicas, sociales y medioambientales es otro prerrequisito para la sostenibilidad. Otras cosas importantes son la integración de varios niveles de autoridad y de gobernabilidad, así como de herramientas e instrumentos y de acciones de las distintas partes interesadas.

En todas y cada una de las ciudades la discusión sobre que significa la sostenibilidad en términos prácticos y dentro del contexto local versus los desafíos globales sobre la misma, debe ser iniciada. Dado que la sostenibilidad es un compromiso a largo plazo y porque los desafíos locales varían con el tiempo a causa de un mundo que también cambia rápidamente, todo esto debe ser continuamente monitoreado y gestionado. Esta herramienta de gestión SIG permite a las ciudades reconsiderar regularmente la definición de los desafíos para la sostenibilidad local. Consecuentemente, permite también a las ciudades trabajar con nuevos datos y nuevos análisis.

Similarmente, lograr el cambio es un proceso de largo plazo. Por eso el sistema de gestión tiene que madurar para que las personas involucradas se acostumbren a esta forma de trabajar gradualmente. La sostenibilidad tiene que ver con la inclusividad. La gestión de la sostenibilidad implica gestionar a las personas, y más aun; la comunicación con y entre la gente, y no solo el medio ambiente, recursos económicos o sociedad tal cual. Consecuentemente, el efecto que el SIG produzca en la sostenibilidad será el resultado de que tan exitosa haya sido la gestión de los recursos humanos involucrados. Dado que como ya hemos remarcado antes el desarrollo sostenible representa un compromiso a largo plazo, esto significa que dicho desarrollo no ocurrirá a través de proyectos de corto plazo y/o aislados, como ha venido ocurriendo en muchos sitios.
En su lugar, los proyectos tienen que ser parte de un proceso con una visión de largo plazo en la cual el SIG se establece como su base. Dentro del proceso de largo plazo, los proyectos deben ser conducidos con el propósito de contribuir y apoyar esta base.

Para analizar si una ciudad es exitosa con su labor de sostenibilidad, se requieren datos y medidas. En ese sentido, los indicadores y objetivos que forman el núcleo del SIG para la supervisión del desempeño y progreso, la evaluación y logros de comunicación, entre otros, son cruciales. Así mismo, el desafío para una correcta identificación y selección de indicadores son un componente natural, mientras se desarrollan nuevas formas de trabajar y pueden ser ajustados como parte del proceso.

Un enfoque integrado hacia la gestión de una ciudad también contribuye a la reducción de riesgos en base continúa más que en una especial. Eso ayuda a prevenir potenciales daños/catástrofes medioambientales, conflictos sociales, problemas legales con los ciudadanos y por ende mejora la fiabilidad planificadora de cara a los inversionistas, etc. El enfoque integrado es puesto por delante de las políticas generales de la UE aunque se complementa con éstas para lograr así avances en la sostenibilidad local. Por eso, el Sistema Integrado de Gestión puede beneficiar a las ciudades cuando se solicite apoyo financiero de la UE.


Todas las cuerdas en manos de los políticos

Los políticos son responsables de gestionar correctamente los recursos con los que cuentan para asegurar una mejor calidad de vida a sus ciudadanos. Eso significa repartir los recursos naturales, sociales y financieros en una manera eficiente, integrada y equilibrada. Todos ellos son vitales para las ciudades y ellos necesitan ver con claridad la conexión entre los mismos. Tratarlos de manera aislada uno por uno no ofrece la cualidad de un uso eficiente de los mismos. Y de hecho, varios de los servicios municipales se capitalizan a partir del acceso a recursos provistos por los ecosistemas locales. El SIG contribuirá y facilitará al balance entre los distintos recursos y la integración eficiente de todos estos.

Los políticos son los que tomarán las decisiones y proveerán el marco general de referencia para la ciudad. Al mismo tiempo serán quienes pongan a disposición de la administración local los recursos necesarios para acometer las decisiones. Estas decisiones estarán basadas en información relevante y exacta acerca de la situación actual. Por lo tanto es importante que dicha información también sea transmitida a los políticos de forma actualizada y regular para mostrar si sus decisiones han tenido o no el efecto/impacto deseado una vez implementada, y si ellos mismos son un canal eficiente en el esfuerzo por solucionar los problemas locales.

El SIG otorga un marco de referencia y trabajo estratégico para el desarrollo sostenible local en el cual los planes y programas para todos los aspectos relevantes pueden ser incluidos y gestionados en una manera integrada. De esta forma, el SIG se presenta como una herramienta centralizada e integradora dentro de la gestión local en vez de estar asociada solamente a un solo departamento. De forma similar a los presupuestos el SIG es un proceso anual que se integra con el proceso presupuestario para dar a los políticos la posibilidad de verificar continuamente no solo el gasto financiero sino los efectos de sus decisiones sobre la sostenibilidad.
De esta forma, ellos cuentan con un instrumento de control que los asiste frecuente y críticamente en la revisión de sus planes, acciones, logros y desempeño.


Un enfoque cíclico de gestión como es el SIG es una opción más favorable ya que permite además correcciones de medidas en forma pro activa en vez de reactiva, haciendo uso de la información disponible y cuando los datos así lo sugieran.

Después de ser la primera provincia italiana que gana el certificado medioambiental ISO 14001 (en 2003) y una de las primeras en lograr el registro EMAS (en 2006), la Provincia de Siena continúa en su viaje hacia una gestión efectiva, integrada y sostenible al establecer un ambicioso objetivo: la meta de lograr un balance de emisiones cero para todo su territorio para el final del año 2015.

Para lograrlo, las herramientas empleadas son un Balance de Emisiones de GEI (Gas de Efecto Invernadero) anualmente calculado utilizando la metodología IPCC y certificado de acuerdo al estándar internacional ISO 14064 y varios proyectos de energía iniciados.

El territorio de la Provincia de Siena es el primer caso en Europa en el cual este tipo de Balance ha sido extendido a un área de gran tamaño con una superficie de 3,821 Km2, 36 municipalidades con una población de 270.000 habitantes y más de 4 millones de turistas por año. La estrategia para lograr este objetivo incluye una variedad de acciones apoyadas por campañas de comunicación extendidas y basadas en la participación activa de las 36 municipalidades.

Fácil implementación para administradores

Mientras los políticos tienen la máxima responsabilidad a la hora de tomar decisiones, las mismas son implementadas por la administración municipal que tiene varias áreas regulatorias a trabajar y está organizada en varios departamentos: tiene a su vez muchas partes interesadas tanto interna como externamente y que incluye a los ciudadanos, ONGs, empresas, industria, comercios, universidades, etc.

Las ciudades vecinas y sus ciudadanos influencian también la gestión de la administración de una ciudad y viceversa, tanto como las autoridades nacionales y regionales afectan los niveles inferiores de la administración. Resumiendo, esto hace una enorme multitud de personas que deberían estar coordinadas hacia una misma meta.

Adicionalmente cuando se analiza una ciudad y cómo está gestionada, uno encontrará un gran número de visiones, planes, programas, estrategias, planes de acción, legislaciones, regulaciones nacionales, presupuestos, etc., lo cual en ocasiones, presenta una imagen dispersa que carece de coherencia y que por ende resulta difícil entender como las diferentes áreas interactúan y se relacionan entre sí. Para una persona en un departamento, esto hace que le sea difícil entender como su rol contribuye con los distintos planes, programas, estrategias, etc. En resumen, y como se ha mencionado antes buena parte de los desafíos para una gestión urbana sostenible radican en la capacidad de coordinación y planificación con los distintos involucrados.

En este sentido, las ciudades que utilizan el SIG lo ven claramente como una herramienta facilitadora de la necesaria coordinación arriba citada aportando mayor coherencia. El desarrollo organizativo del SIG es un motor que hace funcionar a todo el proceso. El hecho que eso esté basado en pasos sistemáticos y anuales le permite a la ciudad rebobinar continuamente y reevaluar planes, estrategias y planes de acción, si fuera necesario.
Por su parte la cooperación interdepartamental es una parte calve del y para el SIG. Las discusiones e intercambio de ideas y conocimientos entre las distintas profesiones es muy importante para entender el valor del trabajo en otros sectores y cómo el trabajo en un sector afecta el trabajo de los otros. Una vez más, el proceso anual provee el marco para comprender por qué, cómo y cuándo se debe impulsar el diálogo entre los diferentes sectores. También proporciona una mejor comprensión para el establecimiento de objetivos y su consecuente compromiso al tiempo que asegura su implementación y disminuye el riesgo de dejar planes en los estantes para que vayan acumulando polvo.

La legislación y el seguimiento y estudio de las estadísticas a nivel regional, nacional y europeo precisan de las ciudades para el monitoreo y reporte de los datos que son luego elevados a las distintas autoridades y organizaciones. Incluso los compromisos voluntarios por parte de las ciudades precisan de reportes de progreso. Sin embargo estos procesos de reporte no siempre están bien armonizados lo que crea el riesgo de estar realizando un doble trabajo en diferentes sectores de la administración. La armonización de los servicios de monitoreo y de reporte puede ser lograda si es incluida en el proceso centralizado del SIG.


Transparencia para partes interesadas y ciudadanos

Como ya se indico antes las ciudades están normalmente limitadas en cuanto a recursos e influencia. Teniendo eso en cuenta, la participación es crucial para el éxito. Consecuentemente, el SIG ofrece un marco de referencia para organizar los procesos participativos, los cuales a su vez son el núcleo de la Agenda 21 Local (A21L) surgida en la Conferencia de Rio en 1992.

Desde aquel tiempo, varias ciudades han trabajado ya con la Agenda 21 Local aunque en la conferencia de Johannesburgo en 2002 se evidenció que los procesos de la A21L necesitaban una revitalización. Hay una necesidad de pasar de la agenda a la acción. Incorporar los procesos participativos como parte de un SIG le permite a la administración ver dónde y cómo dichos procesos pueden ser usados en la gestión estratégica de una ciudad. Aunque haya varios métodos participativos, se requiere la facilitación e integración a los procesos estratégicos de la ciudad para hacer una diferencia. El enfoque participativo asegura una toma de decisiones transparente y sólida y motiva a los ciudadanos a implementar su cuota de objetivos y que evoquen un cambio de las conductas/hábitos individuales.

El trabajo de desarrollar la sostenibilidad de una ciudad tiene que ser visible para todas sus partes interesadas e incluyendo por supuesto a los ciudadanos, y no solo ver a los actores internos de la administración local y en ese contexto para asegurar la ejecución exitosa de medidas sostenibles la participación activa de todos interesados locales es inevitable e imprescindible. Paralelamente, para un interesado es importante entender cuándo y cómo uno puede tomar parte de los procesos de la toma de decisiones de una ciudad y también es fundamental pueda comprender la influencia que su propia participación puede ejercer.

Como parte del SIG, las ciudades establecen reglas públicas y transparentes para la participación de todos las partes interesadas, las cuales contienen información clara y directa sobre cuándo y cómo los interesados pueden participar y que influencia tiene su participación, y de cómo las decisiones son tomadas y monitoreadas. También otorga transparencia al análisis siendo la base para la toma de decisiones derivadas por ejemplo de la revisión del punto de partida. Al mismo tiempo, el establecimiento de objetivos da a los ciudadanos una idea clara de las ambiciones de sus políticos y los mecanismos para el seguimiento les permiten ver el desempeño de los mismos en el camino hacia esos objetivos así como la forma y el impacto que está teniendo la utilización del dinero proveniente de sus impuestos.

Todo eso conforma la verdadera base de la responsabilidad que los políticos electos tienen hacia sus ciudadanos al informarles sobre lo conseguido por ellos liderando la ciudad a través de los pasos y objetivos definidos.

Gestionando lo local para dirigirse a la gobernabilidad global - multinivel

Analizando las posibilidades locales de acometer desafíos regionales, nacionales, europeos y globales como parte de la revisión del punto de partida local se brinda la oportunidad de destacar el rol local en un mundo global. La ciudad es de hecho una esfera cercana a la gente. Y al mismo tiempo esta esfera local es también parte de otras esferas siendo afectada por ellas. Una ciudad tiene ciudades vecinas y así forma parte de una región, la cual a su vez forma parte de un país y éste de la UE, que a su vez, forma parte del mundo global. Como sabemos hoy día, los desafíos de la sostenibilidad son globales y los problemas no terminan en las fronteras municipales. Sin embargo es en las esferas locales donde se puede hacer mucho para incluir a bordo a todas las demás y trabajar todos juntos para enfrentar los desafíos globales. En ese sentido el SIG necesita y puede facilitar esta conexión entre los desafíos locales y los globales.

Para el efecto, el SIG proporciona un mecanismo de seguimiento para visualizar el impacto del nivel local en el nivel global. Cuando los servicios de monitoreo y reporte sean armonizados al nivel local, los niveles regional, nacional, europeo y global tendrán un acceso más fácil a los datos locales y podrán utilizarlos como un aporte a su trabajo y sus estrategias.

Para poder alcanzar tales objetivos y que se ven afectados por agentes externos las ciudades deben hallar varias estrategias que aseguren que los impactos internos y los de las municipalidades y regiones vecinas puedan ser gestionados e integrados eficientemente. Cada ciudad debe tener su propio SIG pero también deben establecer alianzas con sus vecinos para discutir sus preocupaciones, coincidir en los objetivos y trabajar coordinadamente en las acciones y proyectos que se llevan a cabo.

La Ciudad de Oslo se puede citar como ejemplo en este tema ya que está hallando formas eficientes para cooperar con las municipalidades vecinas, y a los niveles regional y nacional de manera a hacer frente a los desafíos en común.

Las emisiones de gas de efecto invernadero en la región de Oslo han aumentado en un 19% desde 1991. Buena parte de ese incremento se dio en los últimos diez años primariamente a causa del aumento del tráfico carretero. Al mismo tiempo, las emisiones de gas de efecto invernadero de parte de fuentes inmóviles permanecen estables.

Para combatir este problema la ciudad de Oslo aprobó un paquete de acciones climáticas y energéticas para la región del Gran Oslo en colaboración con los condados de Akershus y Buskerud contando de paso con el apoyo del Ministerio noruego del Medio Ambiente. Dicho paquete apunta a reducir las emisiones al 50% hacia 2030. Esos esfuerzos contribuyen además con los compromisos de Noruega en el Protocolo de Kyoto.
Adicionalmente, la Comisión de la ciudad de Oslo ha decidido reemplazar el 95% de las estufas que queman combustible en todas las dependencias municipales por estufas alimentadas por biocombustibles o con sistemas de calefacción central. La ciudad también está eco-certificando a todas las agencias y unidades de servicio, las cuales reducirán el uso energético de aquí en adelante a partir de medidas de ahorro concretas. De esta forma la ciudad toma la delantera dando un buen ejemplo para luego incluir al resto de la población en este proyecto.

Ciudad ejemplo Oslo, Noruega

¿Cómo conseguir que el SIG beneficie su ciudad?

Con la guía online a la que puede acceder en www.localmanagement.eu!

En el citado sitio web usted puede encontrar todas las directrices del SIG, así como herramientas, métodos y ejemplos de ciudades que han trabajado en el desarrollo sostenible y el cambio climático. Preste especial atención al ciclo de gestión y los pasos a seguir.
Ejemplos de ciudades y guías practicas sobre cómo empezar a trabajar con el SIG y mantener el sistema funcionando están disponibles para consulta y uso en su ciudad.

Enlaces y recursos han sido igualmente recolectados y seleccionados para hallar aún más información sobre sistemas de gestión, sostenibilidad, políticas de la UE y legislación, participación e integración de actores e interesados y otros temas relacionados.

El material relacionado al Cambio Climático ha sido desarrollado durante el proyecto CHAMP (2009-2011) dentro del consorcio del proyecto constituido por la Unión de Ciudades Bálticas, ICLEI Europa, Ambiente Italia, Fundación del Lago Constanza, Coordinamento Agende 21 Locali Italiane, Agencia Coordinadora del Desarrollo del Lago Balaton y la Asociación Finlandesa de Autoridades Locales y Regionales.

Referencias

Ejemplos de ciudades escritos o editados por
Torbjörn Hedhammer (Växjö)
Timo Permanto (Lahti)
Maria Carlsson (Stockholm)
Pekka Salminen (Turku)
Ian Kedge (Lewes)
Albert Geiger (Ludwigsburg)
Vilija Guzyte (Kaunas)
Guttorm Grundt (Oslo)

Definición de parte interesada o actores de la página 14 de acuerdo a UN Habitat.

Compromisos de Aalborg
ecoBUDGET
Eco-Gestión y Plan de Auditoría EMAS
ISO 14001
Conferencia de Búsqueda Futura

Evaluación Estratégica de Medio Ambiente: Directiva 2001/42/EC
Directiva Calidad de Aire 96/62/EC
Directiva de Hábitats 92/43/EEC
Directiva de Ruido 2002/49/EC
Directiva del Marco de referencia del Agua 2000/60/EC

Estrategia Temática del Medio Ambiente Urbano
projectProyecto de Gestión Urbana Europe-25